2.12.15

Todo lo que el agua refleja

No estoy.
He clasificado a las piedras por sus propiedades
y a los hombres por sus sueños.
pero no he vencido el miedo a saberme olvidado.

No estoy.
Simplemente descanso como la brisa sobre la orilla del río,
no he permitido a la noche jugar con mi carne,
dirijo mis pensamientos por un hilo de cobre.

Y me entrego al síntoma del nombre,
al alumbramiento silencioso de todo aquello que toco,
al catálogo inacabado de estrellas y orbes,
al erotismo del pan, la rosa y la daga,
a la rabia inútil de quien se sabe
ahora mismo atrapado en el infinito.

No estoy.
Digo un momento en el vientre del universo
y lo que nace es la pobre fantasía de un hombre
que vive del secreto.

Y he permanecido
en el misterio
como los símbolos del mundo
que cambian
todo lo que el agua refleja.



Matías B.

Rojo y gris

Quiero que pienses en mí
pisando un charco de hojas muertas,
paseando en una plaza gris donde un niño
ha perdido su globo,
cruzando la calle de tierra bajo el pobre sol
de la mañana / llena de cables telefónicos
                                          que recortan el cielo.

En un avión
que ha pasado sobre tu cabeza días atrás
y repares en la luz roja y diminuta que parpadeaba en una de sus alas.

Y me digas si ese rojo
lo habías visto antes
o no.

Estuve hablando con un fragmento considerable
de mi imaginación
y hemos decidido ir a buscarte.
Sin tregua, ni descanso,
sólo con la llave de la noche
que abre los ojos de los gatos.

Que veas ese globo
rozando el lado izquierdo
de tu pulmón
y me mires todavía.

No he dejado de respirar

en este sitio

pisando charcos de hojas muertas.

No he dejado de llamarte:





Matías B.

7.9.15

Empate

La luz se ha quedado vacía
en la vieja casa,
se han quedado sin nada
que mostrar
las paredes,
sin nada
que decir
los tablones húmedos del suelo,
sin nada
que mirar
las vigas, las columnas, sin nada
en qué pensar.

Sólo la muerte empata con la muerte.
Es una simple verdad
que hay que recordar.


Matías B.

3.8.15

Movimiento

La luna
está en agosto.
Me moví,
prólogo de silencios,
por los pliegues de mi alma;
atendí el llamado, entré
en la cabina telefónica del miedo,
al rayo azul
que deslumbró mi imagen,
y alcancé
las playas solitarias
quemadas en un sueño
bajo el hielo lejano de las estrellas.

Descanso
en la huella
de lo que vendrá.



Matías B.

20.7.15

Cansa y espera

No sé
si eran
las luces de la ciudad
o las del puerto,
si era el barco
o el mar,
la costa la orilla
la luna, no sé
si era
la noche
los cuerpos
flotando
en una larga
despedida
sus voces
hablando
en una larga oscuridad,
no sé si me iba,
me quedaba,
si perduré en esa emoción.

Apagué las luces de la
                                    ciudad,
dejé atrás el puerto y la noche,
la orilla, el mar.
Dejé atrás
todo eso
que venía conmigo.
Y la sed
no fue otra.
La palabra
como el tiempo
                          y la distancia
cansa y espera.



Matías B.


18.5.15

Desprendimiento


Aprender a bailar con el relámpago
antes de desintegrarnos como mariposas,
a cantar con su trueno
y arder con su llama,
a convertir la noche en alba.

Aprender
a afilar
un horizonte inexorable y secreto,
y abrir la grieta del mundo,
la herida por donde se vaya el miedo.

A agitar la memoria del viento
con un batir de alas.
A desprender del cielo
el rayo
y la tormenta
que encienda a lo que miraba.

A mirar con fuego,
a decir con agua,
a dejar atrás el paisaje de la arena
y la piel de la palabra.




Matías B.


30.1.15

paz espacio

El péndulo de la palabra se ha hecho filo en la carne,
cuando hay nubes en el aura de la luna
y las hormigas punzan el ojo del buey,
se han de dormir los pastores de las iglesias
sobre los cuerpos de niñitos tan blancos y desnudos.

Si habrá paz.

Mi padre es un niño armado en Sierra Leona
-cago diamantes y odio sobre sus manos ralas.
Mi padre es un niño en un sueño en un desierto
exiliado de las aguas y las sangres frondosas.

Si habrá paz.

Alquilaré una nuez para posarla en tu boca.
Te hablaré, árbol tierra fruto del tiempo.
Voy a herir con mi cuchillo toda piel que cubra tu alma.
Abrigo de la noche. Si habrá paz.

El pensamiento. Solamente.
Uno anclado en mares quietos y sellados
abriendo un tajo secreto en lo profundo
y maravillosamente ancho,
hasta que brote como esperma luz mañana.

Si habrá paz.

Si habrá espacio.


Matías B.




recitando en Casa Frida durante el ciclo La Boca Rota, junto a Danilo Zárate Pacheco